Escoliosis en Mérida: cómo detectarla en niños y adolescentes
La mayoría de las escoliosis que se detectan en niños y adolescentes no se operan: se vigilan. Y detectarla a tiempo importa justamente por eso, porque el margen para actuar sin cirugía existe mientras el niño sigue creciendo.
Muchas familias llegan al consultorio después de una revisión escolar o porque una mamá notó, viendo a su hija en traje de baño, que un omóplato se le marcaba más que el otro. Vienen con miedo a una palabra que suena a quirófano. Casi nunca lo es, pero sí es un tema en el que esperar tiene costo.
Qué es la escoliosis y qué no
La escoliosis es una desviación de la columna hacia el costado, acompañada de una rotación de las vértebras. Esa rotación es lo que hace que un lado de la espalda se vea más alto cuando el niño se inclina hacia adelante.
No es lo mismo que una mala postura. Un niño encorvado frente a la computadora endereza la espalda cuando se lo pides; una escoliosis verdadera no se corrige al enderezarse, porque el cambio está en la forma de la columna, no en el hábito. Tampoco la causa la mochila pesada, aunque sea la primera explicación que todo el mundo ofrece.
En la mayoría de los casos en adolescentes no se encuentra una causa concreta. A eso se le llama escoliosis idiopática, y es la forma más frecuente.
Por qué la edad manda
La escoliosis progresa mientras la columna crece. Por eso el momento crítico es el estirón de la adolescencia, entre los diez y los quince años aproximadamente, y por eso una curva pequeña detectada a los once merece seguimiento aunque no duela nada.
Cuando el crecimiento termina, las curvas moderadas tienden a estabilizarse. Ese es el motivo por el que el mismo hallazgo tiene un peso muy distinto según la edad del niño y su grado de madurez ósea.
Atiendo ortopedia pediátrica de los cero a los diecisiete años, y este es de los motivos de consulta en los que más se nota la diferencia entre llegar temprano y llegar tarde.
Cómo revisarlo en casa
Es una prueba sencilla que puedes hacer hoy mismo. No sustituye una valoración, pero orienta:
- Pide a tu hijo que se ponga de pie, descalzo, de espaldas a ti y con la ropa que permita ver la espalda.
- Observa si un hombro queda más alto, si un omóplato sobresale más, o si la cintura se ve asimétrica de un lado.
- Pídele que se incline hacia adelante, con las rodillas rectas y los brazos colgando, como si fuera a tocarse los pies.
- Mira la espalda desde atrás y a la altura de sus ojos: si un lado se ve más levantado que el otro, esa joroba es el signo que buscamos.
- Fíjate también en si la ropa le cae torcida o si un pantalón le queda distinto de cada lado.
Si notas alguno de estos signos, agenda una valoración. Si no notas nada pero tu hijo entró al estirón, una revisión de rutina tampoco sobra.
Qué pasa en la consulta
Primero exploro: mido la asimetría, reviso el equilibrio de la columna, la longitud de las piernas y la exploración neurológica. Si la sospecha se confirma, se solicita una radiografía de columna completa de pie, y sobre ella se mide el ángulo de la curva, lo que se conoce como ángulo de Cobb.
Ese número, junto con la edad y el grado de madurez ósea, es lo que define el plan. De forma general se manejan estos escenarios:
| Situación | Conducta habitual |
|---|---|
| Curva por debajo de diez grados | No se considera escoliosis; vigilancia simple |
| Curva leve en un niño que aún crece | Seguimiento con radiografías espaciadas para ver si progresa |
| Curva moderada en pleno crecimiento | Se valora el uso de corsé, indicado y controlado por un especialista de columna |
| Curva importante o de progresión rápida | Valoración por cirujano de columna |
Prefiero decírtelo de frente: yo valoro, mido y doy seguimiento a la escoliosis, pero no realizo cirugía de columna. Cuando un caso llega al punto de requerir corsé o cirugía, te oriento hacia el especialista que corresponde. Aquí explico qué incluye una valoración de columna.
Lo que no cambia el curso de una escoliosis
Vale la pena ahorrarte gasto y frustración. Los ejercicios generales, la natación, la quiropraxia, las plantillas y cambiar la mochila no corrigen una curva estructural. Pueden ayudar al bienestar general del niño, y eso está bien, pero no hay que confundirlos con un tratamiento de la escoliosis ni dejar de vigilar por estarlos haciendo.
Lo que sí funciona es simple y poco glamoroso: medir, esperar el intervalo correcto y volver a medir.
Qué hacer hoy
Haz la prueba de la inclinación esta semana. Si ves asimetría, agenda; si no, anótalo y repítelo en unos meses mientras tu hijo esté creciendo. Puedes ver cómo trabajo la consulta de ortopedia pediátrica. Atiendo en Torre Altabrisa Millenium, en Mérida, Yucatán, y recibo familias que vienen desde Progreso, Kanasín, Umán y Conkal.
Este artículo es informativo y no sustituye una valoración médica. Si tienes dolor o una lesión, acude con un ortopedista.
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