Mi hijo cojea en Mérida: causas y cuándo es urgencia
Una cojera en un niño siempre tiene una causa. No es un capricho ni una manía, y aunque la mayoría de las veces el motivo es pasajero y benigno, hay un grupo que no puede esperar.
Empiezo por ese grupo, porque es lo que necesitas saber hoy si estás leyendo esto con el niño cojeando en la sala.
Cuándo acudir el mismo día
Estas señales no se dejan para la semana que viene:
- Fiebre junto con la cojera, aunque sea baja.
- El niño no quiere apoyar el pie en absoluto, o llora al mover la pierna aunque esté quieto.
- Una articulación caliente, roja o hinchada.
- El niño se ve decaído, come poco o luce enfermo además de cojear.
- Dolor que lo despierta por las noches de forma repetida.
- Cojera después de un golpe fuerte, con deformidad o mucha hinchazón.
La combinación de fiebre y negativa a apoyar es la que más urge: obliga a descartar una infección de la articulación o del hueso, y ese cuadro se estudia el mismo día. No es lo más frecuente, pero es lo que no se puede pasar por alto.
Las causas más frecuentes, por edad
La edad orienta muchísimo, más que cualquier otra pista:
| Edad | Causas que aparecen con más frecuencia |
|---|---|
| Antes de caminar bien | Displasia de cadera no detectada, diferencia de longitud de las piernas |
| 1 a 3 años | Traumatismos menores, fracturas del que empieza a caminar, infecciones |
| 3 a 8 años | Sinovitis transitoria de cadera, casi siempre tras un cuadro viral. Cede en días |
| 4 a 10 años | Alteraciones de la cadera propias de esta etapa, que requieren valoración |
| 10 a 16 años | Problemas del cartílago de crecimiento de la cadera, dolores por sobrecarga en rodilla y talón |
| Cualquier edad | Un zapato que aprieta, una espina en el pie, una uña encarnada |
Esa última fila no es broma: buena parte de las cojeras que valoro se resuelven revisando el pie con calma. Antes de asustarte, quítale el zapato y revísale la planta, los dedos y las uñas.
El dato que más orienta: dónde duele de verdad
Aquí va lo que casi nadie sabe y que evita muchos errores: un problema de cadera en un niño se manifiesta con frecuencia como dolor en la rodilla o en el muslo.
El motivo es la forma en que se distribuyen los nervios de la zona. Por eso, cuando un niño se queja de la rodilla y en la exploración la rodilla está perfecta, lo siguiente que reviso es la cadera. Quedarse en la rodilla porque es donde señala el niño es la manera más frecuente de retrasar un diagnóstico.
En un niño pequeño el dolor casi nunca se localiza bien, así que la exploración pesa más que lo que el niño diga.
Qué pasa en la consulta
- Verlo caminar, descalzo y con espacio suficiente. El patrón de la cojera ya dice mucho.
- Explorar cadera, rodilla, tobillo y pie, y también la columna, en ese orden y siempre completos.
- Comparar ambos lados: longitud, movilidad, fuerza, temperatura.
- Preguntar por el contexto: cuadros virales recientes, fiebre, un golpe, cuánto lleva, si empeora al final del día.
- Definir si hacen falta estudios, que según el caso pueden ser radiografía, ultrasonido o análisis.
- Explicarte qué vigilar en casa y en qué plazo hay que volver si no mejora.
Aquí explico dos motivos frecuentes de consulta en los más pequeños: pie plano y displasia de cadera.
Lo que suele ser benigno
La causa más común entre los tres y los ocho años es una inflamación pasajera de la cadera que aparece tras un cuadro viral. Mejora en pocos días con reposo relativo y manejo del dolor, y no deja secuelas.
Pero se parece bastante a una infección articular en sus primeras horas, y esa sí es grave. Por eso el consejo práctico es simple: si hay fiebre, se valora hoy; si no la hay y el niño está bien por lo demás, se puede observar unos días con una fecha límite clara.
Si el niño es adolescente y la queja es de espalda, aquí explico qué revisar: escoliosis en niños y adolescentes.
Qué hacer hoy
Tómale la temperatura y revísale el pie descalzo, incluidas las uñas y la planta. Graba un video corto de cómo camina en un pasillo, de frente y de lado: en consulta suele ser más útil que cualquier descripción, porque los niños caminan distinto cuando saben que los observan.
Si hay fiebre, si no apoya el pie o si la cojera lleva más de unos días sin mejorar, agenda una valoración sin esperar.
Aquí puedes ver cómo abordo la ortopedia pediátrica. Atiendo en Torre Altabrisa Millenium, en Mérida, Yucatán, y recibo pacientes que llegan desde Progreso, Kanasín, Umán y Conkal.
Este artículo es informativo y no sustituye una valoración médica. Si tienes dolor o una lesión, acude con un ortopedista.
Sigue leyendo